domingo, 17 de diciembre de 2017

Una historia que ha cambiado a un asesino


Sor Rani María nació en Kerala (India), en 1954 en una familia católica de rito siro-malabárico. En 1972 ingresó en la Congregación “Franciscan Clarist Congregation”. Trabajó como misionera de la India septentrional, en el ámbito de diversas diócesis, en los poblados más recónditos. Prefirió a las personas que vivían oprimidas y marginadas. Su intención era mitigar los sufrimientos, consolar los corazones, traer la paz, formar las conciencias, promover la justicia, defender la verdad. Su espiritualidad franciscana, profundamente cristocéntrica, se expresaba con el lema: “Jesús a todos y todo a Jesús”.
En 1992 fue enviada a Udainagar, en la diócesis de Indore. Aquí sor Rani María, promovió la creación de cooperativas de ahorro, para préstamos de dinero sin intereses, provocando con esto, el odio de los usureros que en este modo no podían más vejar a los pobres. Las amenazas de las que fue objeto no la intimidaron, pero la hicieron más generosa en la donación de sí misma: «Tengo la fuerte convicción de haber sido elegida para los pobres y los oprimidos. Estoy feliz de trabajar para ellos, porque también ellos son hijos de Dios, nuestros hermanos y hermanas».
La hostilidad contra sor Rani, y contra su manera de actuar por el Reino de Dios, se agudizó en los últimos momentos después que pudo sacar de la cárcel a algunos católicos que habían caído víctimas de una trampa. Sus enemigos decidieron por lo tanto librarse de ella y decretaron su muerte. Miles de personas, aún no católicas, se acercaron para rendirle homenaje al cuerpo durante el funeral que fue celebrado el 27 de febrero de 1995. El martirio de sor Rani María tuvo como evangélico epílogo el perdón del asesino de parte de los familiares y de la Congregación de las Franciscanas Clarisas, como prolongación de las muchas obras de misericordia obradas en vida por la Sierva de Dios.
La mañana del 25 de febrero de 1995, Sor Rani María Vattalil, religiosa de las hermanas “Franciscan Clarist Congregation”, mientras viajaba en el autobús que de Udainagar la llevaba a Indore, fue asesinada por un sicario con cincuenta y cuatro puñaladas. Murió repitiendo muchas veces el Nombre de Jesús. Su martirio deseado por aquellos que la odiaban debido a su acción caritativa y evangélica hacia los pobres, viene hoy solemnemente reconocido por la Iglesia que la proclama Beata. El rito, presidido por su Eminencia Cardenal Angelo Amato, Representante del Santo Padre, está agendado para el 4 de noviembre del 2017 en Indore (India).
El Proceso Diocesano super martyrio se llevó a cabo en la diócesis de Indore en los años del 2005 al 2007. El 23 de marzo del 2017, el Papa Francisco ha autorizado la promulgación del Decreto de reconocimiento del martirio.

Destacamos este sorprendente artículo sobre la familia de Sor Rani María hacia su asesino. Este acto de perdón cambió la vida del criminal. 

El corazón de un asesino

En 1995, sor Rani María Vattalil, una misionera de la Congregación de las Hermanas Clarisas Franciscanas, fue asesinada por un joven hindú llamado Samundar Singh, que fue arrestado y condenado a cadena perpetua.

Su hermana menor, que también es clarisa, visitó a Samundar en la cárcel y celebró con él la ceremonia hindú de Rakha Bandhan, aceptándole como su hermano.

Posteriormente la familia de Rani María solicitó y obtuvo que el asesino saliese de la cárcel en el año 2006.

La madre de Rani María, dio la bienvenida a Samundar en su casa con estas palabras: “Tu eres mi hijo, y estoy feliz de que hayas venido”. Le besó las manos, porque eran las últimas que habían tocado a su hija viva.

Sor Rani María, que estaba dedicada completamente a los pobres y a los marginados, murió invocando repetidamente el nombre de Jesús.

En 2007 fue declarada Sierva de Dios. Y este año el Papa Francisco autorizó promulgar el decreto de su martirio y será beatificada en el mes de noviembre.

“Lo que sucedió fue muy malo, y no debió haber ocurrido. Pero lo que está sucediendo ahora es bueno. Estoy deseando que llegue su beatificación”, dijo Samundar, en una entrevista reciente.

El hombre de 50 años, que ahora es un agricultor dedicado a compartir sus ganancias con los más necesitados, reconoció que “la respuesta amorosa de los cristianos” lo “ha transformado” para siempre.

*Basado en este acto de perdón, se realizó un documental titulado “El corazón de un asesino”, que ganó un premio en el Festival Mundial de Cine Interconfesional Harmony en 2013.

Webgrafía: http://blogs.periodistadigital.com/creyentes-y-responsables.php/2017/10/14/el-corazon-de-un-asesino

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