PIDE "REZA POR NUESTROS PASTORES, PARA QUE NO CERREMOS LA PUERTA A LA GENTE QUE QUIERE ENTRAR"
El papa critica a los párrocos que no bautizan a hijos de madres solteras:"Escandalizan al pueblo de Dios"
Dios "no es un montón de prescripciones". "Así no se puede hacer Doctrina ni enseñar Teología".
Jesús
Bastante, 19 de octubre de 2017.Religión Digital.
(Jesús Bastante).- Párrocos que no bautizan a los hijos de madres
solteras. Curas que sí lo hacen, pero obligan al padre a no entrar en el
templo. "Esto sucede hoy. Los fariseos, los Doctores de la Ley, no son
cosas de aquellos tiempos". El Papa criticó con dureza a los pastores
que cierran la puerta, escandalizan al pueblo de Dios", cayendo "en
la corrupción", durante su misa matutina en Santa Marta.
"También hoy hay tantas de éstas. Por esto es necesario rezar por
nuestros pastores. Rezar, para que no perdamos la clave del conocimiento
y no cerremos la puerta a nosotros y a la gente que quiere entrar",
clamó Bergoglio en su homilía.
El Papa recordó dos ejemplos de dicha corrupción: una, hace tiempo, en
Buenos Aires. La otra, "hace tres meses", muy cerca de Roma. "En
mi país escuché muchas veces de párrocos que no bautizaban a los hijos
de las madres solteras, porque no habían nacido dentro del matrimonio
canónico. Cerraban la puerta, escandalizaban al pueblo de Dios, ¿por qué?
Porque el corazón de estos párrocos habían perdido la clave del conocimiento.
Sin ir tan lejos en el tiempo y en el espacio, hace tres meses, en un país, en
una ciudad, una mamá quería bautizar al hijo recién nacido, pero ella estaba
casada civilmente con un divorciado. El párroco dijo: ‘Sí, sí. Bautizo al
niño, pero tu marido está divorciado. Que se quede afuera, no puede estar
presente en la ceremonia'".
Todas estas actitudes, denunció Bergoglio, denotan la importancia de la
"responsabilidad" de los pastores, y la necesidad de recordar
la "gratuidad" de la salvación, la importancia de ser
personas que "ayudan a abrir la puerta", a uno mismo y a los demás.
La liturgia hablaba de las discusiones entre escribas y fariseos, y de
la actitud de Jesús ante ellos, demostrándoles que sólo Dios es justo.
"Hay que entender el corazón de Dios, comprender la salvación de Dios. Si
no, hay un grave olvido. Se olvida la gratuidad de la salvación; se
olvida la cercanía de Dios y se olvida la misericordia de Dios. Y los que
olvidan la gratuidad de la salvación, la cercanía de Dios y la misericordia de
Dios, se han llevado la clave del conocimiento".
Y de este modo, cuando "la gratuidad es olvidada", algunos
anuncian "un montón de prescripciones que, de hecho, se
convierten en la salvación". La ley "es siempre una respuesta al amor
gratuito de Dios", que tomó "la iniciativa" de salvarnos. Y
"cuando se olvida la gratuidad de la salvación, se cae, se pierde la clave
de la inteligencia de la historia de la salvación", perdiendo "el
sentido de la cercanía de Dios".
"Para ellos Dios es el que hizo la Ley. Y éste no es el Dios de la
revelación. El Dios de la revelación es Dios, que ha comenzado a caminar con
nosotros desde Abraham hasta Jesucristo, el Dios que camina con su
pueblo. Y cuando se pierde esta relación cercana con el Señor, se cae en
esta mentalidad obtusa que cree en la autosuficiencia de la salvación con el
complimiento de la Ley. La cercanía de Dios".
En efecto, cuando falta la cercanía de Dios, cuando falta la oración -
evidenció el Papa - "no se puede enseñar la Doctrina" y ni
siquiera "hacer teología", y menos aún "teología
moral". Francisco reafirmó que la teología "se hace de rodillas,
siempre cerca de Dios". Y dijo que la cercanía del Señor llega "al
punto más alto en Jesucristo crucificado", habiendo sido nosotros
"justificados" por la sangre de Cristo, como dice San Pablo.
Por esta razón - explicó el Pontífice - con las obras de
misericordia se va a tocar la carne de Cristo, "tocar a Cristo que
sufre en una persona, tanto corporal como espiritualmente". Y además,
advirtió que cuando se pierde la clave del conocimiento, se llega también
"a la corrupción".
Comentario:
De acuerdo con el canon 868, inciso 1, del
Código de Derecho Canónico, para poder bautizar a un niño es necesario
contar con el consentimiento de los padres o al menos de uno de ellos, y
que haya esperanza fundada de que el niño va a ser educado en la fe católica.
Desde este punto de vista una madre soltera o digamos
que, cualquier padre que acude a la Iglesia para que su hijo o hija sea
bautizado, está cumpliendo con dicho canon. Independientemente del estado personal de los
padres, éstas, quieren y desean que su
hijo reciba el Sacramento del Bautismo, por lo tanto, estamos de acuerdo con el
Obispo, ya que no hay que olvidar por qué Jesús dio su vida por nosotros. Las
puertas de la Iglesia no deberían de estar cerradas a aquellos que quieren llegar
hasta Dios y conocerlo, la Iglesia no debería de juzgar la vida de nadie, al
contrario la Iglesia debería de ayudar
en la elección que ha tomado dicha persona, en este caso, a la madre, que ha
decidido acercarse a Dios y con ella su hijo.
El Bautismo no puede ser negado al pequeño, porque es
el pequeño el que lo recibe y será el mismo niño con su propia fe quien
dé “su personal ‘sí’ a Jesucristo.
Por otro lado queremos destacar el rechazo que se ha hecho a esta mujer y
a su hijo negándole el acercamiento a Dios. Analizando el caso, ¿qué más acto
de fe necesita ese sacerdote que negó el bautismo a ese niño? Es una mujer
pobre, que ha decidido no abortar y no casarse con su novio abusivo, a pesar de
toda la presión social de sus familiares. Esta mujer no puede dar mejor testimonio de fe. En ocasiones parejas casadas por la
iglesia y que bautizan a su hijo, lo hacen con un fin que se aleja bastante de
lo que Jesús nos enseñó. No lo hacen con
el fin de que su hijo reciba dicho sacramento sino lo hacen con un fin social y
por celebración, donde lo que prima no es la fe sino lo material
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