domingo, 17 de diciembre de 2017

Rasgos del educador de religión

Creemos que es indudable que la calidad de la enseñanza religiosa depende en gran parte de la competencia profesional del profesor y de la consonancia de su vida con lo que enseña por lo que, depende de su identidad como profesor creyente y de su misión en la escuela como miembro de la Iglesia.
Cuando un profesor cristiano opta libremente por impartir la enseñanza de la Religión, está dando  un testimonio de servicio a la Iglesia, facilita el desarrollo de esta enseñanza en su aula, favorece el diálogo entre la fe y los contenidos de la materia que él mismo imparte, y muestra ante sus alumnos la coherencia de sus creencias religiosas con su vocación de educador. Esto es sin duda un rasgo positivo que queremos destacar.
Por otro lado,  en la actualidad, asistimos a un importante cambio cultural en todos los ámbitos de la sociedad. Todo cambio crea tensiones, cuando no conflictos, que afectan a la vida misma de las personas; tensiones provocadas por grandes dilemas que la educación debe afrontar porque afectan al desarrollo de la persona. Con esto, a lo que queremos llegar es que un rasgo positivo que creemos que debería de tener un profesor de religión es el saber cómo armonizar los valores de nuestra tradición y las nuevas aportaciones de la modernidad y del progreso;  que sea capaz de hacer posible en la escuela la transmisión de nuestra cultura y las nuevas aportaciones teniendo en cuenta las capacidades de asimilación que posean nuestros alumnos;  así como que sea capaz de armonizar el desarrollo material y técnico con las necesidades espirituales del ser humano, de superación de sí mismo, de elevación del pensamiento y del espíritu hasta lo universal y transcendente.

Desde nuestro punto de vista, en las clases de  religión no solo se  está enseñando a los alumnos la historia de Jesús sino que  también promueve  una enseñanza en valores, morales y éticos, y en consecuencia de ello, un rasgo positivo a destacar en un profesor de religión o que creemos que debería de tener es que, este debe   ser  capaz de promover  valores comunes admitidos mayoritariamente y los valores más peculiares de la fe cristiana, que contribuyen a formar personalidades responsables, solidarias y libres; despertando y cultivando  la capacidad crítica del alumno.

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